Para evitar criticar o echar culpas, lo que solo puede aumentar la tensión, usa oraciones en primera persona para describir el problema. Sé respetuoso y específico. Por ejemplo, puedes decir: «Me molestó que te levantaras de la mesa y no te hayas ofrecido a ayudar con los platos», en lugar de decir: «Nunca ayudas con las tareas domésticas».




